Yo también quiero ser craftstupenda


Por Craft-troll

Seguro que conoces alguna. Quizás incluso seas alguna de ellas. En ese caso, felicidades. Si no, seamos sinceros: tú y yo sabemos que no eres nadie. Tienen una marca de éxito, y además nombre y apellidos. Que si te dicen “Fulanita Estupéndez”, tu tienes que contestar, rápida, veloz, sin titubeos: “Ah, sí, la de Marca Estupenda”. Porque si no sabes quién es, hija mía, es que ya has muerto para el mundo. Hay que estar muy al hilo de las crafstupendas si quieres ser alguien. Porque todos las conocen, y ellas se conocen entre ellas, y colaboran, y se quieren mucho, y organizan cosas molonas juntas, porque el buen rollo sólo puede traer buen rollo y el karma siempre hace su kármika función.

Es importantísimo que sepas que tienen un nombre, porque así ves que lo que hay detrás es una persona, no una marca a secas. Tienen una vida, una voz, una cara, para que te des cuenta de que son como tú. Vamos, que tienen éxito, pero son muy cercanas y muy normales. Son todas chicas, jóvenes, modernas, con una historia apasionante que contar. Por supuesto, no vienen de un mundo con buenos contactos, no tienen familiares forrados de pasta con un buen colchón, no. Se han construido siempre a sí mismas, desde cero. Porque ellas saben lo que hacen, saben hacerlo bien, saben llegar a la gente porque son craftstupendas.

No,no,no. No es que hayan nacido con una estrella en el culo, no. La suerte no tiene nada que ver. Se lo han currado y mucho. Le echan horas y horas y tiempo y energía, porque… ¿sabes? esto es durísimo. Pero si lo haces tan bien como ellas, todo viene rodado.

Todas tienen mascotas molonas, con nombres originales y con muchos significado.Adorables y achuchables, nunca se portan mal, y llenan su site de fotos geniales. La mayoría tienen novios, o maridos. No, no son como el tuyo, ninguno se llama Jose, o trabaja en una oficina cutre, o va en chándal los findes. Son chicos a la moda, con curros interesantes, nombres guays, que las entienden, que están muy metidos en este mundillo del craft y las apoyan y ayudan, hacen regalos maravillosos y hacen de su relación un Edén donde cumplir sueños y colgarse de nubes que huelen a lo mismo que olían las nubes de aquel anuncio de compresas.

Algunas tienen niños. Les ha llegado la maternidad con la delicadeza grácil de una pluma que cae. Ser madre es lo mejor que les ha pasado, algo fácil y maravilloso. Sus hijos son únicos, guapísimos y muy buenos, personitas estupendas de quien estar muy orgullosas,que las inspiran para ser personas superiores, si eso es posible. Quizás tú hayas tenido un bebé y hayas pasado esos primeros meses entre pañales malolientes y leche regurgitada, buscando esos cinco minutos para una ducha rápida entre toma y toma, llena de prisas y dudas, cansada por las noches sin dormir y con las canas de la loca de los gatos por no poder ir a la peluquería con tanta celeridad como te gustaría.

SAMSUNG CAMERA PICTURESEllas no tienen esos problemas. Siguen con su andanza en internet como si nada, publican todos los días, actualizan; ponen fotos de unos bebés que no vomitan, ni huelen, ni protestan, dormiditos en sus cunas perfectas, en sus habitaciones perfectas de sus casa perfectas. Sus hijos crecen como entes angelicales que no tienen problemas con los percentiles, ni catarros con mocos, ni problemas de adaptación en el cole, ni cabezonerías ni rabietas. Ellas sólo pueden dar gracias por ese regalo y ser felices, porque todo es maravilloso.

Y tú…bueno, tú es que no te sabes organizar. Porque el día para ellas también tiene 24 horas, pero saben sacarle provecho. De vez en cuando te cuelgan un post con sus organizadores semanales, sus trucos para ser productivas, y luego una foto de su taza de infusión porque hay que saber relajarse, como ellas, así con glamour y un halo de filosofía zen.

Son chicas muy cultas y muy leídas. Viajan mucho y saben empaparse de otras culturas. Y saben perfectamente lo que es tendencia y lo que no. Si algo se lleva, lo saben; y si algo les gusta, es que se lleva. Si se llevan los estampados estridentes saben conseguir que encajen en su mundo de tonos pastel. Si son sandalias con calecetines calados, da igual. Ellas son muy independientes y saben llevarlo con estilo trendy fashion.

Son las reinas de las artes craft. Que tu abuela hiciera esos mismos calcetines hace 60 años no importa. Ellas son autodidactas y han aprendido por su cuenta y saben enseñar mejor que nadie a hacer algo que lleva existiendo durante siglos, sea grabado, estampado, pintura, restauración o ganchillo (que ahora se llama crochet, porque suena menos a abuela). Pero es que ellas le dan a todo su toque personal, que lo hace novedoso y estimulante. Que esa cómoda no sea más que un antiguo mueble de tu casa del pueblo da igual. Ellas saben darle el toque. No es antiguo, es vintage. No es ñoño, es chic. No es de diario, es casual. No es una ida de olla, es para romper el look.

Quizás tú sabes hacer algo bien, bien de verdad. Y has intentado publicitarlo un poco, mirar a ver si te das a conocer, si hay alguien a quien le guste lo que haces. Quizás has abierto un blog tímidamente, sin saber gran cosa, sólo por hobby, por compartir, por aprender; así, por ensayo-error. Y cuando tienes un poco de tiempo cuelgas algo, y lo intentas poner mono, y ser original, y ser tú misma. Porque ese es el secreto, ser tú misma, y hacerlo todo con cariño, y con el corazón, que es lo que hacen ellas.

Así que tú le dedicas el poco tiempo que puedas tener, con mimo, con tus gustos, siendo tú, y esperas a ver qué pasa. Y si no pasa nada, si de repente no tienes cien mil seguidores, si no encuentras esa gente que sabes que tiene que haber en algún rincón del planeta que simplemente sepa apreciar lo que haces… tranquila. Ya te explican ellas qué has hecho mal, porque tienen todos los secretos. Han sido bendecidas por el Dios del Craft, el Halo del Handmade y el Hada del Buen Gusto. Si solo hay que mirarlas y ver lo fácil que es.

Tienen un blog, una página, un Facebook, un Twitter, Pinterest, canal en Youtube, Tumblr, Instagram y todo lo que se te ocurra en redes sociales. Todo, todo, todo a tope de followers. Un “buenos días” con una foto de una galaxia tiene cientos de “Me gusta”. Una foto de sus gatos tiene más de diez retweets. Una entrada en su blog con quince fotos que no son hechas por ellas, con quince sitios cuquis, y aparecen sesenta y cinco comentarios. Tienen miles de seguidores. Pero no son seguidores, a secas, son acólitos. Las quieren, las adoran, ellas les han abierto los ojos, los hacen más felices, les dan la vida. Un solo comentario menos favorable es rápidamente acallado por la horda de fieles. Ya, ya sé que a ti también te gustaría tener un club de fans que te aplaudiera cada vez que te suenas la nariz, pero probablemente tu vida no sea tan interesante.

Ellas no hacen nada mal. De verdad, ¿no lo ves? Cuelgan siempre ese tutorial con resultado perfecto que tú has intentado paso a paso y te ha salido un truño. Esa foto desenfocada era para darle un efecto diferente al paisaje. Ese comentario mal redactado es el estilo fresco de su toque personal. No cometen errores, nunca las vas a pillar en un renuncio. Porque si crees que ha sido así, te van a demostrar que no, que tienen explicaciones para todo; que pobrecita tú, que no eres como ellas, estás equivocada.

Porque, después de todo, y por encima de todo, con cada palabra, cada gesto, cada acto, cada intención, siempre te querrán dejar clara una cosa: tú podrías ser craftstupenda como ellas…

…pero no lo eres.

Dejar un comentario