Síndrome de craftógenes


sindrome craftPor Rebeca

El síndrome de Diógenes se caracteriza por el total abandono personal y social, así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar y la acumulación en él de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos.

Bueno pues no vamos a hablar de Diógenes, si no del síndrome que hemos dado en llamar “Síndome de Craftógenes”. Y qué es eso, os preguntareis. Pues es un trastorno por el cual, todas aquellas a las que nos gusta hacer algún tipo de manualidad, craft, llámalo X tendemos a acumular mil y una cosas que a otras personas les pueden resultar inútiles pero que a nosotras nos resulta una fuente de creatividad.

Síntomas:

1) Acumulas cientos de miles de rollos de Washi Tape ó cinta adhesiva de colores – no es lo mismo aunque se parezca –. No los  usas para nada, pero te has gastado un montón de dinero porque es BONITO.

2) Corres al LIDL cada vez que hay oferta de máquinas de coser. No coses pero necesitas una. Y también una remalladora, que no tienes ni idea de cómo se usa pero te han dicho que para los remates vienen genial. Y ojo, sigues sin coser, pero es super necesaria.

3) Gastas unas cantidades de dinero ingentes en papel de colores, troqueladoras, tijeras de formitas y rotuladores (que si son Posca ya hasta es orgásmico cuando llega el paquete).

4) Empezaste teniendo un ganchillo corriente y moliente y ahora tienes 300 aunque solo uses uno. Los otros son necesarios, por si acaso.

5) Compras ovillos de lana ó algodón sin ton ni son porque necesitas ese color, aunque sepas que luego dirás: “¿y yo esto para qué lo tengo?”.

6) Sientes un deseo incontrolable de llevarte palets, bobinas de cable y muebles viejos que se apilan al lado del contenedor, y no solo sientes el deseo, si no que a veces vas corriendo a por el coche y los cargas. Aunque no tengas ni idea de lo que vas a hacer con ellos, pero ¡hay que reciclar eso! ¡lo pide a gritos!

7) Compras miles de cachivaches que “piensas usar” pero nunca encuentras el momento para desarrollar tu creatividad con ellos.

8) Cuando alguien dice: “necesitaba un…”, tú saltas enseguida y respondes: “¡yo lo tengo!”. Y no te extraña que te miren con cara de: “¿¡qué es lo que no tienes tu!?”

9) Compras 200 manuales sobre origami, kirigami, amigurumi, flores kanzashii, decupage, scrap, crochet, punto, corte y confeccion… cómo hacer la O con un canuto.  Lo que sea, ya los usarás. Sí, los tutoriales de internet son útiles, pero no te gustan tanto.

10) Le pides al camarero del bar que te guarde los botes del Té, que esos son muy monos y ya les encontrarás utilidad para algo. Aunque sea para guardar botones que has acumulado tras un montón de visitas a la mercería o al chino. Guardas hasta los de las camisas que ya has tirado.

 

11) Ves un sinfín de posibilidades en un botellín de plástico, mas allá de su uso natural. Y no solo los ves, si no que piensas: “este me vale para…”.  Y te lo guardas.

12) Has leído esto hasta el final y te has visto fielmente reflejada, has hecho o haces habitualmente alguna de estas cosas y creías que estabas sola. ¡¡Pero no, no lo estás!

Por qué lo hemos relacionado con Diógenes, os preguntareis. Pues porque seguro que alguna vez alguien (padres, amigos o pareja) os ha dicho que acumuláis BASURA. Tranquilas, no es basura; son pequeños montoncitos de creatividad incipiente. Podríamos escribir aquí una lista larga como la Biblia de síntomas porque probablemente haya muchos más. Los que se os ocurran podéis comentarlos, no seáis tímidinas. Entre todas a lo mejor nos podemos o bien ayudar a superar nuestros síndromes, o bien crearnos nuevas necesidades. Así obviamos la parte del “aislamiento social”.craftogenes

Dejar un Comentario