When shit happens 1


Por Patricia

When shit happens. O lo que viene siendo “cuando los astros se conjuran en tu contra y deciden que, sea lo que sea lo que quieras hacer, la vas a cagar”, pero eso era demasiado largo.

Si lo sé, todas somos crafstupendas y todo nos sale genial… ¡y una leche! Todos hemos tenido “accidentes” cuando estábamos trabajando en nuestros proyectos. Y digo accidentes por no decir catástrofes, porque dependiendo del momento en que te pase va desde un “¡Ay, no!” hasta un “me defeco en la hacedora de mis días” (creo que dicho así suena todavía peor. En fin)

En mi caso, que trabajo con hamas, las catástrofes van desde un “¿por qué a mí?”, cuando tropiezas y te cargas el trabajo a medio camino o le echas un puñado de hamas encima de todo lo que tenias hecho, hasta un “mátame camión”, cuando ya lo tienes hecho y te lo cargas justo antes de planchar o te lo cargas durante el planchado y tienes que volver a repetirlo. A esto hay que añadir que, si trabajas con las hamas mini (del tamaño de un grano de arroz), cualquier cosa que te pase suele ir seguida de una colección de improperios que nadie debería pronunciar. Pero hay que desahogarse.

beadplease

Quien dice chafar un trabajo en hamas dice que la tecnología se ponga en tu contra cuando te pones el delantal y dices “soy la mas mejor, mañana me presento a MasterChef”. Te pasas una hora haciendo la empanada del siglo con todo el cariño del mundo, te has venido arriba y hasta la masa es casera y no comprada. Y va tu horno, tu maldito horno, ese gran cabrón, y la lía. Ha aprendido de la impresora, esas que huelen el miedo y la prisa y siempre se estropean cuando necesitas imprimir algo con urgencia aunque lleve 4 días imprimiendo sin rechistar. Tu horno ha estado de cháchara con la impresora vía wifi y le ha dicho: “hoy, estropéate hoy”. Y tú, que estás superorgullosa de tu empanada, has revisado 3 veces la temperatura, el tiempo y el nivel de humedad. Pero a los 10 minutos todo empieza a oler a chamusquina…literalmente. El relleno intacto, eso sí. Estaba muy bueno ( el que no se consuela es porque no quiere) Ais..

empanada quemada

Aunque todo esto son accidentes menores, comparado con lo que puedes llegar a liar solo con un mal comienzo. Es imposible resumir con palabras lo que se te pasa por la cabeza cuando este tipo de catástrofes suceden. Tú solo querías freír unas patatas. Lo has hecho miles de veces, no es difícil: “pelas patatas, salas patas, aceite calentando durante el proceso; pones las patatas en el aceite, fríes patatas, sacas patatas y te las comes”. Pero no, ese día no, ese día la lías parda.

extractor quemado

Las veis ahí…ni las había echado en la sartén. Estas fotos nunca las veréis en un blog de crafstupenda y, sí las veis, irán seguidas de una retahíla de explicaciones del tipo: “Queridas pimpollos: estaba el otro día en la cocina practicando mis artes culinarias y mirad lo que he creado, una obra de arte abstracto. Yo lo veo como una metáfora de cómo nuestra sociedad se consume a tal velocidad que entra en combustión y sus llamas incandescentes calcinan los sueños que se elevan succionados por el gran extractor de esperanzas” (lo siento, cuando se me va, se me va.) Pues no, que no os engañen. Es lo que parece: ibas a freír patatas y casi incendias la casa, nunca sabrás muy bien como ha pasado porque Shit happens cuando menos te lo esperas. Pero no pasa nada, hay que aprender de los errores y no dejar que te quiten las ganas de hacer las cosas. Y si quemas la cocina en el intento…mejor hazte un seguro del hogar, por lo que pueda pasar.


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